jueves, 5 de marzo de 2015

ESTUDIO DE LA EPISTOLA A LOS ROMANOS 2da Parte


Video complementario..
 Estructura de Romanos Título: “Libres de culpa por fe” Versículo Clave: 1:16,17 “Porque no me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree: al judío primeramente y también al Griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe como está escrito: mas el justo por la fe vivirá”. 1:1 Justicia de los Hombres 32 JUSTICIA E INJUSTICIA SALVACIÓN 2:1 Juicios de Dios 29 3:21 Justificados por la fe 4:25 CULPABILIDAD 5:1 Justificados por misericordia 21 6:1 Plantados en su muerte 23 REDENCIÓN 7:1 ¿La ley es pecado? 25 8:1 Ninguna condenación 39 9:1 Israelitas la adopción 33 ISRAEL 10:1 Ley de Moisés 21 11:1 Israel 36 12:1 Renovación de entendimiento 13:14 AMOR SIN FINGIMIENTOS DEBERES CRISTIANOS 14:1 No nos juzguemos 23 15:1 Recibíos unos a otros 33 16:1 Saludos y apartaos 27 SALUDOS Autor y fecha Nadie disputa que el apóstol Pablo escribió Romanos. Al igual que el primer rey de Israel (Saúl era el nombre hebreo de Pablo; Pablo su nombre en griego), Pablo era de la tribu de Benjamín, (Fil 3:5). Él también era un ciudadano romano (Hch 16:37; 22:25). Pablo nació alrededor del tiempo del nacimiento de Cristo, en Tarso (Hch 9:11), una ciudad importante (Hch 21:39) en la provincia romana de Cilicia, localizada en Asia Menor (Turquía moderna). Él pasó parte de los primeros años de su vida en Jerusalén como un alumno del celebrado rabino Gamaliel (Hch 22:3). Al igual que su padre antes que él, Pablo era un fariseo (Hch 23:6), un miembro de la secta judía más estricta (Fil 3:5). Milagrosamente convertido mientras iba camino a Damasco (33-34 d.C.) para arrestar a cristianos en esa ciudad, Pablo inmediatamente comenzó a proclamar el mensaje del evangelio (Hch 9:20). Después de haber escapado con mucha dificultad de que le quitaran la vida en Damasco (Hch 9:23-25; 2Co 11:32, 33) Pablo pasó tres años en Arabia Nabatea, al sureste del Mar Muerto (Gá 1:17, 18). Durante ese tiempo recibió gran parte de su doctrina como revelación directa de Dios (Gá 1:11, 12). Más que cualquier otro individuo, Pablo fue responsable por el esparcimiento del cristianismo a lo largo del Imperio Romano. E hizo tres viajes misioneros por gran parte del mundo mediterráneo, predicando incansablemente el evangelio que él en un tiempo buscó destruir (Hch 26:9). Después de que regresó a Jerusalén llevando una ofrenda para los necesitados en la iglesia ahí, fue falsamente acusado por algunos judíos (Hch 21:27-29), salvajemente golpeado por una multitud enfurecida (Hch 21:30, 31), y arrestado por los romanos. Aunque los gobernantes romanos, Felíx y Festo, como también Herodes Agripa, no lo encontraron culpable de ningún crimen, la presión de los líderes judíos mantuvo a Pablo bajo custodia romana. Después de dos años, al apóstol usó su derecho como ciudadano romano y apeló su caso a César. Después de un turbulento viaje (Hch 27, 28), incluyendo una tormenta violenta de dos semanas en el mar, que culminó en un naufragio, Pablo llegó a Roma. Eventualmente soltado por un breve período de ministerio, fue arrestado una vez más y murió como un mártir en Roma alrededor del 65-67 d.C. (2 Ti 4:6)

(2 Ti 4:6).


  Aunque físicamente no era impresionante (2 Co 10:10; Gá 4:14), Pablo poseyó una fortaleza interna que le fue otorgada a él a través del poder del Espíritu Santo (Fil 4:13). La gracia de Dios probó ser suficiente en proveer para toda necesidad que tuvo (2Co 12:9, 10), capacitando a este noble siervo de Cristo para terminar exitosamente su carrera espiritual (2Ti 4:7).
    Pablo escribió Romanos desde Corinto, como las referencias a Febe (Ro 16:1, Cencrea era el Puerto de Corinto), Gayo (Ro 16:23), y Erasto (Ro 16:23), quienes estaban asociados con Corinto, indican. El apóstol escribió la carta hacía el cierre de su tercer viaje misionero (lo más probable es que fue en el 56 d.C.), conforme se preparaba para partir a Palestina con una ofrenda para los creyentes pobres en la iglesia en Jerusalén (Ro 15:25). A Febe se le dio gran responsabilidad de entregar esta carta a los creyentes romanos (16:1, 2).

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